Las secuelas emocionales del embarazo precoz

Los riesgos y consecuencias que supone el embarazo precoz se evidencian en todas y cada una de las dimensiones de una adolescente, así que más allá de lo físico en esta oportunidad vamos a referirnos a ese aspecto psicológico y emocional que claramente suele verse afectado con la llegada prematura de una etapa de gestación.

Puesto que por regla general los efectos cobijan no solo a la niña o adolescente sino también a la familia, se hace realmente fundamental contar con un acompañamiento pertinente que permita enfrentar la situación con las mayores garantías.

Las secuelas emocionales del embarazo precoz

Consecuencias emocionales del embarazo adolescente

  • Casi siempre se trata de un embarazo dominado por la tensión, el miedo y la presión social, factores que impulsan a la madre a intentar ocultarlo y no recibir el apoyo necesario para manejar cada nuevo cambio adecuadamente.
  • Es muy común que la madre gestante deba alejarse  tanto de sus estudios como de su grupo de amigos, asimismo es poco probable que cuente con un compañero sentimental responsable así que sola debe enfrentar además de la transformación de su cuerpo, la avalancha de sentimientos e incertidumbres que supone el tener un hijo.
  • Las adolescentes que viven esta situación regularmente disminuyen su autoestima ya que creen haber fallado y por lo tanto manejan sensaciones de frustración, enojo y culpa.
  • Algunas chicas manejan extremos bien sea de gran preocupación por el bienestar del bebé o por el contrario de descuido y apatía por el bebé que se está formando.

El ambiente familiar es determinante

Puesto que el embarazo adolescente suele manejar ese efecto sorpresa incluso para la misma pareja, en algunas ocasiones no se dimensiona la totalidad de las consecuencias para un proyecto de vida que recién empieza a planearse.

Ciertamente además de los efectos físicos y psicológicos propios de una maternidad temprana es necesario tocar el tema de la economía pues sin duda este es otro desencadenante de preocupación, ansiedad y estrés para la adolescente. Aunque algunas veces la familia es quien termina haciéndose cargo de las necesidades básicas tanto de la madre como del bebé, esto suele ser fuente de discusiones, rechazos y peleas, por otro lado cuando no hay una red de apoyo la chica definitivamente debe crear otro estilo de vida que le permita cuidar de su hijo dejando en el olvido definitivamente sus propósitos, lo que a largo plazo de evidencia en soledad, tristeza y depresión.