La estructura del credo católico

La estructura del credo católico

Puesto que el credo corresponde al resumen de la fe católica, se trata de una oración de máximo alcance a la que se le debe asignar la importancia y respeto necesarios para mantenerla siempre como símbolo sagrado de la iglesia. Al ser considerado como una profesión compartida de la fe, indagar un poco sobre la estructura del credo católico corresponde a dimensionar un poco mejor el sentido de la evangelización y con ello las claves para alcanzar la salvación y vida eterna.

Empleado como una parte fija de la liturgia, el credo suele ser dividido en partes que facilitan su entendimiento y asimilación, de esta manera resulta un poco más simple que el creyente pueda apropiarse en su totalidad del preciado sentido de este memorable himno.

credo católico

¿En cuántas partes se divide el credo?

Inicialmente, es fundamental señalar que el credo como tal se divide en tres grandes partes y estas a su vez se componen de una serie de artículos. En primera instancia tenemos la sección inicial que es la que se ocupa de Dios Padre y de todo aquello que tiene que ver con el proceso de la creación, acto seguido nos encontramos con la segunda sección donde aparece Dios Hijo y con Él se toca el tema de la redención de los hombres.

Finalmente, la tercera sección se ocupa del Espíritu Santo llegando así el tema de la santificación del ser humano. Todo esto permite establecer que la estructura del credo es ciertamente trinitaria y que apela a la unión y a la proclamación de la iglesia como una sola, es decir todo es importante y todo se complementa de manera perfecta.

El fundamento del credo

Considerando que se trata de un texto de tanta antigüedad, el devoto debe hacer lo propio por acoplar su significado a la actualidad para que este realmente pueda ser aplicado a las situaciones ordinarias de la vida diaria.

Emplear una frase tan diciente como aquella que asegura “creo en Dios” es algo que no debe tomarse a la ligera, de ahí que se insista tanto en que esta oración no está hecha para ser recitada una y otra vez sin algún tipo de sentido de por medio puesto que es un medio para aceptar la divinidad del creador y poder explicarla a los demás con el debido fundamento que han aportado las sagradas escrituras. No podríamos olvidar que es gracias a la sucesión apostólica que este himno continua haciendo parte de los hábitos de los fieles que se toman en serio el afirmar desde el corazón el origen y constitución de su fe.