El origen de los diez mandamientos

El origen de los diez mandamientos

Tanto para el judaísmo, el cristianismo, el islam y el bahaísmo, Moisés es una importante figura de debido a que se le reconoce como uno de los grandes profetas, por tanto, se encuentra bastante involucrado en lo que tiene que ver con los diez mandamientos jugando un papel determinante al momento de querer establecer el fundamento de este decálogo que habla de asuntos éticos y espirituales que de alguna manera guían el camino del hombre.

Revelar el origen de los diez mandamientos implica, por lo tanto, remitirse a los pasajes bíblicos en los que se relatan aspectos del pueblo hebreo que dan cuenta de este momento culmen en el que en medio de la búsqueda de la tierra prometida llegaron a las manos de este hombre las que serian denominadas, las tablas de la ley de Dios, normas sociales con la misión de armonizar la convivencia.

El surgimiento de las leyes de Dios

Comparables con las leyes de la naturaleza, los mandamientos se encargan de configurar la base moral que rige la esencia del ser humano, respecto a su origen, el Antiguo Testamento, más exactamente en el libro del Éxodo, describe el éxodo de Egipto liderado por Moisés y como al acampar al pie del monte Sinaí, el gran profeta subió al punto más alto para recibir de parte de Dios un mensaje en el que al expresar su voluntad el creador permitía la creación de un pacto que de ser cumplido generaba a manera de recompensa, misericordia y protección.

Fue así como en dos placas o tablas de piedra, pasaron a ser el fundamento de una vida religiosa con implicaciones sociales que de alguna manera regulan el actuar y dan cuenta de una doctrina formulada de tal manera que cada bastante claro las obligaciones de los hombres para con Dios y cómo deben ser las relaciones entre las personas.

La importancia de los mandamientos

El profeta Moisés presentó este conjunto de leyes al pueblo hebreo, como parte de una misión encomendada por Dios mismo, pero lo que no se debe pasar por alto es que el libre albedrio es una realidad latente que permite que estas leyes sean o no puestas en práctica.

Si se asumen más que nada como consejos de vida, la verdad es que resulta mucho más simple acoger estos preceptos y dar ejemplo a través de ellos de esos pensamientos y comportamientos que solo pueden surgir de quien realmente tiene a Dios en su corazón.