Déficit en la población de burros en China

Déficit en la población de burros en China

Según cifras oficiales la población de este animal en el país asiático ha ido decreciendo en un 3.5% anualmente desde los años 1990 por lo que actualmente, la segunda economía del mundo, que cuenta con más de 1.370 millones de habitantes, apenas tiene una población de 4 a 5 millones de burros, criados en su gran mayoría en la parte norte del país. Es bueno destacar que esa piel sirve para para medicamentos e inclusive para prevenir la hipocalcemia neonatal.

La razón por la cual han comenzado a importar burros radica fundamentalmente en que no es fácil de criar ya que su período de crecimiento es algo prolongado. Si a esto sumamos el furor del consumo y producción del ejiao es comprensible que la población de estos animales haya mermado de la forma que lo ha hecho en los últimos 20 años. La importación también responde a la falta de mecanización de la agricultura y de subsidios oficiales para la cría de burros.

Cabe mencionar que la carne de burro es un alimento común en las regiones de la parte norte del  país asiático y no descartan la posibilidad de procesar industrialmente leche de burra y sangre de burro para su comercialización. La alta demanda de la carne de burro hace parecer su importación como un sector prometedor y el Gobierno ha comenzado a invertir en grandes granjas para su crianza.

Impacto en el medio ambiental

Más allá del terrible impacto en la población de esta especie, esto ha traído consecuencias económicas y ambientales. Por ejemplo la proliferación de mataderos ha traído protestas y ataques por parte de los granjeros y trabajadores agrícolas por las filtraciones de sangre y otros restos a sus recursos acuíferos.

La alta demanda en cuanto a la carne de burro ha hecho que los precios de otros animales suban considerablemente y que quienes se dedican a su crianza se vean francamente afectados por la inflación y el desequilibrio económico que esto implica.

En el caso de los países exportadores, los problemas que se han presentado responden fundamentalmente a la falta de regulación. No solo el  aumento en la demanda de los burros por encima de otras especies sino también  de los materiales primarios y recursos naturales necesarios para su crianza, ha sido tan vertiginosa que es prácticamente imposible de satisfacer sin afectar directamente su comercio interno.

En una economía fundamentalmente agrícola los burros eran necesarios en los campos y al morir, se usaba su piel para producir ejiao. Ahora gracias a la industrialización estos animales son comprados e importados para satisfacer las altas demandas con fines medicinales y del sector alimentario.